¿Cómo han llegado los fondos buitre a quedarse con Abengoa?
1.200 millones de euros. Esta es la inyección de liquidez que los principales fondos propietarios de la deuda de Abengoa se han comprometido a aportar a cambio de quedarse con el 55% del capital de la eléctrica española. Una cantidad que será casi calderilla cuando se la repartan entre Attestor, Blackrock, Centerbridge, Delta A. M., D.E. Shaw, Elliott Management, Eton Park, Invesco, KKR, Oak Hill Advisors y Värde,principales fondos acreedores. Si lo hacen a partes iguales cada uno apenas tendrá que poner poco más de 109 millones. Un ejemplo de libro del modus operandi de este tipo de fondos a los que muchos en el mercado denominan fondos buitres por su especialidad en entrar a precios de saldo en empresas con problemas.
Los buitres y las demás aves carroñeras, siempre han estado mal vistas por la sociedad y señaladas como pájaros de mal agüero, compañeros de la dama de la guadaña. Es curioso que su labor absolutamente necesaria se haya tachado como algo malo y denunciable, hasta hace bien poco ha sido un ave completamente incomprendida. El hecho de tratar a estos animales como parias es propio de la tradición judío-cristiana de la que bebe toda la civilización europea. Señalada en el antiguo testamento como ave impura y símbolo de la avaricia.
Pues bien, yo quiero ser un buitre. Un buitre dentro del ciclo de vida del capital. Me encantaría ser uno de esos fondos de capital riesgo que se dedican a comprar empresas en suspensión de pagos o directamente quebradas para intentar sacar un rendimiento de ellas al despiezarlas y venderlas por partes.